luz codificada

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En el vestíbulo de este nuevo formato de fábrica de calzado: la Mustang Art Gallery, realmente identificable como una de las mejores salas de exposición de arte contemporáneo de Alicante, he encontrado instalaciones que han conseguido alterar sustancialmente su percepción espacial.
En esta ocasión, son las piezas impulsivas de Carlos Coronas las que te hacen subir y bajar pulsaciones con sus latidos lumínicos y respiración lenta.
El texto que acompaña la instalación habla sobre la persuasión publicitaria y el uso de la belleza como hipnótico infalible. Además de esa exquisita reflexión, puede hablarse de máquinas que quieren ser humanas, de cables y tripas, de encenderse y ruborizarse.

silenciosas se retorcían

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Afuera, caras conocidas para ellos, desconocidas para nosotros (y, probablemente, aunque lo negasen, también para algunos de ellos), pero…
Dentro, unas cuantas personas deambulaban alrededor de un ejército fantasmal de serpientes que levitan a cincuenta centímetros del suelo.
Hasta que alguien se atreve a cruzar entre ellas (¿se puede? ¿está permitido?).
En ese momento las percibes como son. Aparentan ligeras, elegantes y elásticas, mientras que son algo estático, pesado y cuya manipulación hizo sudar al artista.
Estos ejercicios estéticos que derrumban nuestra percepción real es la que, según mi opinión, es válida y necesaria para mantenernos alerta ante lo que nos rodea, sea arte, personas o pensamientos.

– Acerca de la exposición de Damián Ortega en la Gladstone Gallery de Nueva York –

color látex punzante

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No es usual cruzarse con una selección de trabajo de un mismo artista sin encontrar elementos discordantes.
Quizá se tratase de establecer un falso taller en la galería, habiendo escogido previamente lo que ocuparía cada rincón. No tuve la oportunidad de preguntárselo al galerista.

Lo que sí es cierto es que resultaba delicioso pasear entre sus alambres rotulados sobre papel blanco, clavados en una pared o agrupados como un látigo, acompañados siempre de un ser-no-vivo de látex recién pescado.

¿Para qué se necesita añadir color cuando tienes líneas que se juntan y se transforman en sombra o mancha y un material que se estira y brilla cambiando así su tonalidad blanquecina y suave?

– Acerca de “Walking of the Rim of Night” de Susie MacMurray en la Danese Corey Gallery de Nueva York –

variaciones anímicas de luz

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Después de la tremenda decepción de los primeros visitantes al Guggenheim al ver la espiral cerrada, el disgusto se va transformando en otros sentimientos…
James Turrell ha reconstruido perfectamente el característico ojo del museo con telas tensadas y velos blancos que sirven de pantallas a su espectáculo lumínico.
El blanco que se confunde con la arquitectura interior vira sutilmente a un cálido y reconfortante amarillo que se calienta en un rojo inquietante, se transforma en morado y se ennegrece el tono y nuestro espíritu.
Nos conduce silenciosamente por rincones de nuestra memoria perceptiva con apabullante maestría.

glass pig

El meatpacking district es el sueño de cualquier amante del arte. Infinidad de galerías de altísimo nivel una al lado de otra.

Esta impresionante obra realizada en vidrio por la artista checa Ivana Šrámková la pudimos ver, y casi tocar, en la Heller Gallery a finales de septiembre de este año.

El animalario al completo es un ejercicio de simplificación muy complejo, ya que debe despojar de las cualidades naturales superfluas, sin extralimitarse, hasta llegar a construir un icono fácilmente legible.

La realización técnica de estas esculturas requiere un alto dominio de la técnica. El control de la transparencia del vidrio en espesores tan elevados, así como la homogeneización del color y la pureza de la pieza, son el resultado de la destreza y la impoluta resolución industrial de la artista, a partes iguales.

la máquina de hacer burbujas

Tim Eads Bubble Machine

A finales de septiembre tuve la oportunidad de asistir al festival neoyorkino Dumbo Art Festival. Entre el puente de Brooklin y el de Manhattan queda un residuo industrial que han reconfigurado en pequeñas salas de trabajo para artistas. Allí desarrollan su trabajo durante todo el año y lo presentan durante los tres días que dura el evento.

Las propuestas son tipológica y cuantitativamente inclasificables. Entre las sorpresas que nos esperaban en uno de los estudios, estaba “Traveler, 2011” de Tim Eads, una máquina divertidísima de hacer burbujas capaz de hipnotizarnos viendo volar y explotar cada una de ellas. Sin duda, el momento más mágico que encontramos durante nuestro paseo entre pasillos eternos y miles de puertas por abrir en esas antiguas fábricas.