encantada, Miquel Mont

miquel-mont

Un miércoles de diciembre entro por primera vez en el MACA (Museo de Arte Contemporáneo de Alicante) al que pienso volver infinitas veces. Un lugar de una espacialidad controlada e hiperluminoso que te permite abstraerte con total naturalidad.

No pude hacer fotos, ni tampoco tocar las obras. Me hubiera saltado todas las reglas sólo por sentir el frío de las esculturas de Eusebio Sempere. Me fui de allí sin datos suficientes, sobre todo de mi pieza preferida: un Garabato de Miquel Mont. Ultrasencillo y mágico al mismo tiempo. Tan ligero que no te cansas de mirarlo, casi… de cuidarlo. Su fresco color verde agua perfectamente aplicado sobre una base arañada con la misma pulcritud. Un garabato nada agresivo, sino seductor. Hipnotizante.

Fue la primera obra que me encontré nada más entrar en la sala y, en ocasiones, las primeras las miro de reojo, como si no quisiese enamorarme demasiado y esperar otra que lo haga más todavía. Pero no pude contenerme y estuve un rato con ella. Totalmente absorta.

No he encontrado una imagen de ella, parece que ser la primera de la lista te hace más escurridizo en el torrente de imágenes del día de la inauguración.

Una delicia.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *